La
iglesia, ubicada sobre las pendientes de un monte, ofrece
un singular espectáculo caracterizado por dos grutas;
la primera tiene ingreso por un pórtico medieval
que conduce a la iglesia hipogea con dos altares y frescos
que datan entorno a los siglos V-VI d.C. Se conservan
también columnas y estructuras que se supone recogen
el agua de las pendientes todavía no del todo estudiadas.
La segunda gruta conserva estructuras y muros, testigos
de antiguos habitantes. Todo el conjunto es de gran interés
desde el punto de vista espeleológico.
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