Se
trata de una estructura fortificada construida sobre un
gran bloque rocoso ubicada a alrededor de 551 m.s.n.m sobre
la pendiente del Monte Mula (1.981 m.s.n.m) y que custodia
y vigila la garganta del río Rosa, afluente del río
Esaro y el casco histórico de San Sosti (Cs). La
edificación tuvo origen probablemente durante el
siglo XI d.C. como lo demuestran los hallazgos numismáticos
de la Edad Bizantina; y es luego abandonado durante la segunda
mitad del siglo XIII d.C. Es particularmente rica la documentación
numismática hallada en el Castello, desde la edad
de Federico II hasta la Edad Angioina. Este sitio también
fue frecuentado en la Edad Romana como lo prueban los hallazgos
de cerámicas del tipo sigilate de los siglos I-II
d.C. mientras que la época de frecuentación
griega está documentada por los hallazgos de micro
cerámicas votivas de los siglos VI-V a.C. La presencia
humana más antigua en el sitio está documentada
por el hallazgo parcial de lo que en algún tiempo
fuera una estructura en forma de ábside con agujeros
de palo perimetrales. Además, junto a este hallazgo
se encontraron también cerámicas que se remontan
a la primera Edad de Hierro y a la Edad Media del Bronce.
Este sitio y su estudio son de vital importancia para lograr
interpretar el lugar del hallazgo del Hacha votiva de Kyniskos
Ortamos conservada hoy en el British Museum de Londres.
Domenico
Marino |